Cerdos fue y sigue siendo una puesta en escena que aún terminada su temporada sigue vibrando fuerte en mi.

El vínculo que desarrollamos como cuerpo creativo sigue manteniéndose fuerte pasadas semanas de su estreno, no es raro… pero si algo poco común considerando que muchas amistades nuevas surgieron dentro del montaje. Más allá de decir que gane grandes amigos, podría resumir mi experiencia como: “Aprendí a admirar a los demás”; a los que viven con la misma pasión que yo vivo mi disciplina, sus caminos creativos. #maravilloso

Pero, ¿de qué trata Cerdos? ¿es danza contemporánea? ¿teatro o performance?

CERDOS es: un grupo de bailarines que juegan con elementos del teatro y del performance dentro de un escenario compartido. El espectador es a su vez parte primordial de la misma danza… su propia danza interna, su cabecita conecta, se asombra o repudia lo que le choca y checa.

Una comunidad de granjeros al perder su granja, pierden su fuente de empleo y quedan deshechos, dice la sinopsis de la puesta en el programa de mano.

La inmersión es la clave del trabajo mostrado; el público es guiado por sus anfitriones hasta sus asientos, mientras el aroma a incienso, gemidos, respiraciones y música ambiental los envuelve. Los bailarines esperan, viven su propio universo sin contar con un espectador visual, confían en que agudizará sus sentidos y estará listo para lo que continua.

El corral de granja es un microcosmos. Cada personaje tiene una historia que se cuenta con movimientos, algunas veces rápidos y otras más que invitan a la contemplación por la calidad que ofrecen en la interpretación.

La puesta habla de la memoria, la fragilidad y la angustia; con el apoyo de un trabajo de iluminación que permite entrar en la intimidad de la “granja”; en un cuadrilátero se concentran los personajes e inician un juego donde los cuerpos proyectan imágenes surrealistas.

La experiencia incluye una producción sonora de la autoría de Pedro Morales para recrear el interior de las emociones que pueden ser fuertes o sutiles y da espacio para la experimentación e incluso la improvisación.

Paulina De León directora de la compañía los 250 mil que da vida a esta puesta tiene una trayectoria de siete años como interprete en la ahora extinta Compañía Titular de Danza de la UANL, es la directora de escena y dota al trabajo en conjunto de una expresividad que explota en el escenario conforme va evolucionando el programa de más de una hora de duración.

Los bailarines que protagonizan esta propuesta experimental son: Eréndida Vega, José Olivares, Ricardo Daniel, Jonathan Rodriguez, Diana Milmo y Paulina de León.

El diseño de la escenografía es de Miguel Moreno y la realización de la misma estuvo a cargo de Alfonso Ríos – Sky Rocket Escenografía, mientras que Jazmín Aldaz (a.k.a. yo) fuí responsable del Vestuario y Malcom Vargas del diseño gráfico, fotografía y video.

La música es original de Pedro Morales y el diseño de iluminación de Pepe Cristerna-escenotecniamty.

Deseamos enormemente poder tener la oportunidad de mostrar este apasionante proyecto a muchas más personas.

A todos los que nos acompañaron, muchas gracias por sus aplausos y críticas (las buenas y las malas) ambas nos construyen y alientan a ser mejores.

Y sobre todo gracias CERDOS por su entrega y cariño.

 

*Todas las lindas fotos que te presento en este post fueron realizadas por Beto Pérez, sí; el de ClosetRehab 😉